viernes, 7 de septiembre de 2012

On my honor, I pledge.

Sí, sigo viva.
Voy a empezar contestando 3 de las preguntas básicas en las que, todos los que estén leyendo esto y probablemente no hayan sabido nada de mi en varias semanas, estarán pensando:

- Sí, el agua del inodoro gira en sentido contrario a Argentina.

- No, no he visto a nadie famoso.
- Sí, la Coca Cola tiene otro gusto.

Ahora en serio, la respuesta a todas las preguntas:


- Sí, estoy muy contenta.

- No, no he engordado.
- No, no me he olvidado de nadie.

Washington and Lee University

Digamos que cuando por primera vez entré a la página de la universidad por allá por Marzo me pareció una universidad más de esas típicas de película. Digo de película porque en todas las fotos todo era perfecto. Lo primero que pensé fue que era una universidad más de esas en las que las cheerleaders te hacen la vida imposible y salen con los jugadores de fútbol, en las que te graduas con un hueco en tu cuenta de banco de casi medio millón de dólares, en las que las clases son enormes e intimidantes, las pizarras no existen y solo tienen un ejemplar enmarcado en el museo del pueblo... todos esos "prejuicios" que hemos ido adquiriendo con el tiempo por medio de la TV, etc... En este post me propongo desmentir alguno de todos ellos.
En parte es así, la tele no miente, pero en parte no lo es, obviamente. Tuve la suerte de poder optar a cursar dos clases por semestre. Esto requería inscribirse como alumna de la universidad, elegir de entre cientos de opciones, pelear por un sitio en la clase con el profesor que tiene la buena fama y finalmente asistir tu primer día. Ilusa de mí, me deje llevar por esas escenas de película que muestran las universidades como algo de otro mundo. Y me dí contra la pared. Nada es muy diferente a Argentina o España. Fue una grata sorpresa ver que mi primera clase constaba solo de 7 alumnos y el profesor: Paul K. aka Dick. Es un aula pequeña, con alfombra y una "pizarra inteligente". Esa pizarra fue lo único que puede haberme transportado mentalmente, por algunos minutos, a Hollywood. Mis compañeros son estudiantes con ideas, proyectos a futuro y ganas de aprender. Mi profesor es un señor muy divertido que en cuanto puede te cuenta una anécdota de todas las que tiene y te hace olvidar por unos minutos que estas en una clase universitaria. Nos hizo sentarnos en círculo para que fuera una clase más amigable y también nos hizo presentarnos. Cuando terminamos de presentarnos nos dijo: todavía no se nada de ninguno, sigan hablando. Todos tenemos nombre y apellido, no somos un número y menos un cheque. Al final de la clase el profesor me dijo que el colegio de Lexington está muy interesado en que vaya a hacer algunas prácticas o a aprender más sobre el sistema educativo. La verdad que por un lado mi primera clase me hizo sentir bastante idiota. Idiota en el sentido de que siempre esperamos que todo lo que esté en otro lado vaya a ser mejor a lo que teníamos. Por un lado estoy contenta con todo lo nuevo pero también me alegro de que otras cosas no hayan cambiado. Todavía me gusta escribir en pizarras con tiza.

The Honor Code

Sin embargo, hay algo que es diferente en esta universidad. Se llama el Código de Honor. Supuestamente todas las universidades tienen uno, pero por lo que he entendido, sólo es una lista de normas con sus respectivas consecuencias si alguna de ellas no se cumple. En W&L no. El código de honor tiene una norma con una única consecuencia: haz las cosas bien o te invitarán a que cierres la puerta de la universidad, desde afuera. Todos somos responsables de nuestros actos, como adultos debemos saber que está bien y que no. No hace falta que nadie nos de una lista de lo que es ético o moral, ni tampoco necesitamos a alguien que esté esperando que hagamos algo mal para acusarnos. En esta universidad la confianza se deposita en los alumnos. Si le dices a tu profesor que te olvidaste el ensayo en tu casa y que se lo vas a traer el próximo día, te va a creer. Si le dices a la cajera del comedor que olvidaste tu tarjeta pero que estás inscripto/a en el plan de comidas de la universidad, te va a creer; y te va a dejar comer (gratis). Si llamas por teléfono para decir que estás enfermo, te van a creer. Nadie te va a hacer más preguntas ni va a dudar de tu palabra. Los exámenes no se hacen un día determinado, a una hora determinada, en un aula determinada bajo la supervisión de un profesor determinado. Los exámenes se hacen durante un día y una hora de una SEMANA determinada, sin un espacio ni guardián determinado. Eso sí, al finalizar cada examen los alumnos deben firmarlo con el "juramento" o pledge.  Los edificios de la Universidad quedan abiertos las 24 horas. Las mochilas pueden pasarse horas en algún sillón de la biblioteca y nadie va a tocarlas, de hecho, no creo que nadie se de cuenta de que hay una mochila sola esperando a su dueño. Todas estas acciones dependen del Código de Honor de la universidad y todos los alumnos de primer año deben dar su palabra de serle fiel durante su estadía en la universidad. Muchos estarán pensado que tontos que no se copian, cómo va a funcionar ese sistema, bla bla bla. Bien, les gustaría también saber que a parte de cuidarnos a nosotros mismos y ser responsables de nuestros actos, somos responsables de los actos de los demás. Si yo veo algo y no lo denuncio, he faltado al Código de Honor tanto como lo ha hecho el malhechor. Sí, los alumnos se denuncian entre sí. De hecho, el día de nuestro voto o promesa solemne al Código nos regalaron una camiseta que decía: IF YOU SEE SOMETHING, SAY SOMETHING. Ahora, ¿qué pasa si algún hecho es denunciado? bueno, pasa a manos de los alumnos de derecho de la universidad. Básicamente se hace un juicio en Lee Chapel (la capilla de la universidad), con abogados para las dos partes, testigos, jueces, jurado, apelaciones y sentencia. Si la sentencia es favorable para el acusado se cierra el caso. Si la sentencia, por el contrario,no lo es, será expulsado de la universidad sin posibilidad de volver (mínimo, unos 40.000 dólares a la basura por copiar en un examen). En mi opinión todo esto del código era algo increíble, no podía ser que una universidad le diera tanta libertad a sus alumnos, pero después con los días te vas dando cuenta de que el hecho de que depositen toda la confianza en tu persona te añade unas cuantas toneladas más de cargo de conciencia que antes no tenias. En cierto modo te hace sentir un poco de vacío. No el vacío de estar solo en la vida, sino el vacío de tener que empezar a hacerte cargo de tu vida y tus elecciones. Un poco de ese miedo que te entra cuando te das cuenta que ya eres un adulto. Mamá y papá ya no pueden hacerse más cargo de tus acciones así que más te vale aprender en esos 4 años de universidad lo que te va a costar aprender luego de la vida misma y con peores consecuencias. En mi opinión se trata de algo más que de depositar toda la confianza en los alumnos, para mi es más como una oportunidad que les dan para que se preparen para lo años siguientes cuando estén listos para salir de esta universidad y afrontar el mundo. Y creanme, en todas las universidades hay gente que sabe mucho de libros pero poco de la vida.

Y sin más, I pledge:

"On my honor, I have neither given nor received any unacknowledge aid on this post."

1 comentario:

  1. Sabia que el agua giraba en sentido contrario! Lo sabiaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! jjajajajaja... AY Cata, solo vos podes fijate en el sentido del agua del inodoro! jajajaja Te extraño, yegua. Me encantan tus reflecciones universitarias, son bastante razonables. Raro que lo que asombre sea que la gente cumpla con su palabra. Pero bueno, estas allá así que disfrutá de eso y manda a cagara a todas las cheerleaders jajajaja... (espero que no haya ninguna leyendo esto) cuack! jajaja.Bueno pasala bien, te quiero mucho y por el amor de Dios cambiá el tipo de letra que me saqué los ojos leyendo! jajaja Un beso puchina!


    Vicky

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